End Google Tag Manager -->
GLOBAL SHORT RENTALS



El mundo flotante de Lartigue en Madrid

Tal vez la impresión más poderosa que deja en el visitante la exposición de fotografías de Jacques Henri Lartigue (1894-1986) que puede verse en el Caixa Forum de Madrid (http://obrasocial.lacaixa.es/nuestroscentros/caixaforummadrid/caixaforummadrid_es.html) hasta el próximo 19 de junio proceda de la contemplación de los rostros de los visitantes mientras se desplazan, diríase que a cámara lenta, por las diferentes salas en las que nos asomamos al abismo de una de las tentativas más decididas de detener sonámbulamente el tiempo.

mundo <b>flotante</b> madrid

Hasta 1963, la obra fotográfica de Lartigue habitaba en los difusos y vastísimos territorios fronterizos de lo anónimo, que cruzó definitivamente a raíz de la sensación que supuso entonces la exposición que de ella hizo el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Desde ese mismo momento, su prestigio no ha cesado de agigantarse. La razón para ello podemos encontrarla en esos rostros a los que nos referíamos en el primer párrafo, pues todos ellos muestran de maneras diferentes pero inequívocas el invencible poder de sugestión de unas instantáneas que Lartigue empezó a tomar a los ocho años, en forma casi de diario visual que acompañaba invariablemente de una serie de textos breves acerca de ellas, con la cada vez más firme intención de enfrentarse a la fugacidad y caducidad de las cosas.

En la estética japonesa es central el concepto llamado mono no aware, a cuya definición tal vez podamos aproximarnos tentativamente de una manera no demasiado errada si decimos que alude a un hondo sentimiento de empatía con la belleza perecedera de las cosas. Algo de ello hay en las fotos de Lartigue, que retrató como ningún otro la cotidianeidad del mundo de la Belle Epoque—no ajena por cierto a una cierta querencia hacia el orientalismo en general y el arte japonés en particular—y el período de entreguerras. Como documento de toda una generación que se sentía, rodeada de continuo de las más maravillosas y revolucionarias invenciones tecnológicas que cambiaron para siempre nuestra percepción del espacio y del tiempo, absolutamente moderna, sus imágenes son incomparables, como incomparable es la huella que dejan en el espectador que, sintiéndose cien años más tarde acaso también imbatiblemente moderno, reflexiona ante ellas sobre la vanidad de todas las cosas, que pasan con la misma velocidad que lo hacen los aviones y autos que a menudo son sus protagonistas. O quizás más despacio, como las damas que exhiben sus modelos y su porte paseando por el Bois de Boulogne en algunas otras instantáneas, pero pese a ello igual de fugaz e ineluctablemente.

Tal vez por ello, algunas de las más conmovedoras fotos de este singular artista son los retratos de esos peculiares exploradores del abismo, por usar la terminología de Vila-Matas (la portada de varios de cuyos libros, de manera tal vez no casual, adornan precisamente fotos de Lartigue) que ataviados de anteojos, orejeras y ropas de excursionista motorizado se disponen a emprender un viaje en sus entonces flamantes nuevos vehículos. Parecen en efecto ser habitantes de otro planeta y otro tiempo que a bordo de estas fotos han realizado un viaje extraño hasta nuestros ojos estremecidos de vértigo.

 

Paul Oilzum Only-apartments AuthorPaul Oilzum

Se ha señalado en alguna ocasión que la realidad cotidiana de las cosas parece tener una cualidad flotante en las fotos de Lartigue. Déjese hipnotizar por ella cuando alquile apartamentos en Madrid