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Oporto, más allá del vino

No todo es vino en Oporto, sino que hay vida más allá de los campos vitivinícolas. Portugal es fado, es fútbol, son playas, es gastronomía, etc. Es la segunda ciudad más importante del país, es cultura, es arte, es naturaleza, es ocio y es arquitectura. No sólo me refiero a sus elegantes barrios y villas señoriales, sino a sus callejones serpenteantes que le dan a su casco histórico un aire bohemio. Pero Oporto es mucho más que eso: es Harry Potter, es Do Dragao y es Matosinhos. Ahí van algunos planes de 10:

La huella de Harry Potter en Oporto

Si vais a Oporto y sois fans de la saga de Harry Potter, tenéis que visitar la Librería Lello. Es la biblioteca en la que pasa las horas el joven mago. Es inmensa, guarda miles y miles de libros y su arquitectura es de estilo neogótico. Además, en la planta de arriba os podréis tomar un café mientras disfrutáis de la lectura. La explicación de por qué se eligió la Librería Lello es porque su autora. J.K. Rowling vivió durante una época de su vida en Oporto y ahí le vino la inspiración de este bestseller. Recordad que en la biblioteca de Harry Potter (por respeto a los clientes y para no romper la magia) no se pueden hacer fotografías. Así que os aconsejo que vayáis con los ojos bien abiertos. La magia se palpa en el ambiente, pero -como os podéis imaginar- allí los libros no vuelan y los estudiantes ni tienen varita ni saben hacer hechizos.

(Flickr: A wandering minstrel)

(Flickr: A wandering minstrel)

Estadio Do Dragao

El Estadio de fútbol Do Dragao es el campo del Oporto y está a solo 4 kilómetros del centro histórico. Si sois aficionados del Real Madrid, debéis saber que aquí juega desde hace unos meses Iker Casillas de portero. El paseo por el estadio, que está abierto los 7 días a la semana excepto los lunes por la mañana, incluye una parada en el palco presidencial, vestuarios y la sala de prensa. El tour dura unos 45 minutos.

(Flickr: Santi Villamarín)

(Flickr: Santi Villamarín)

Playa Matosinhos Sul

Es la playa más cercana a Oporto y se puede ir en Metro (línea 3). Esta playa de arena fina invita a tumbarse, pero sus aguas son tan frías que sólo los más atrevidos se sumergirán por encima de las rodillas. Las características geográficas hacen que el viento en esta zona sea muy fuerte (sobre todo en invierno). Es una de las “mecas” para quienes practican deportes acuáticos como windsurf o kitesurf. Pero si sois más de secano, no pasa nada. Cuenta con una inmenso paseo marítimo lleno de restaurantes y zonas de ocio, por lo que no os aburriréis.

(Flickr: Hugo Cadavez)

(Flickr: Hugo Cadavez)

Crucero por el Duero

Navegar por el río Duero y cruzar sus 6 puentes no tiene precio. Y es algo que sólo se puede hacer en Oporto. Hay multitud de embarcaciones que hacen viajes a diario y en diferentes horarios, así que no es imprescindible reservar con tiempo. La duración es de 3 horas aproximadamente y el trayecto es muy completo. Desde el barco podréis ver los colores de las fachadas que dan al río, el skyline y los principales monumentos como la Torre de los Clérigos. En definitiva, una visión diferente de la ciudad que puede terminar con una cena romántica en la orilla, donde encontraréis decenas de restaurantes que ofrecen marisco fresco. No se me ocurre mejor manera de terminar el día.

(Flickr: Marcos Calucho)

(Flickr: Marcos Calucho)

 

Twitter: @DianaRPretel